El absentismo laboral pone en entredicho el papel de Trabajo, Sanidad y los sindicatos

Las bajas laborales llevan camino de causar este año otro gran roto a las arcas públicas. Según los datos en poder de las mutuas representadas por la patronal AMAT –la fuente de datos más fiable en este tipo de contingencias profesionales– el problema es especialmente grave en la Administración, en donde, por ejemplo, la duración media de cada caso fue un 30,76% superior en el primer semestre a la del sector privado, situándose en 43,96 días y 33,62 días, respectivamente.

En el semestre analizado, la incidencia media mensual fue también superior en la Administración, así como el gasto por indemnizado y otros parámetros.

¿Por qué sucede algo así? La razón fundamental es la supresión de las medidas punitivas que pesaban sobre los funcionarios a la hora de cogerse las bajas prescritas, lo que ha hecho que éstas se disparen en el sector público, aunque también influye en el aumento global la bonanza económica. Cuando hay vacas flacas, los casos de incapacidad temporal menguan, y cuando la economía reflota, las bajas tienden a dispararse.

Las bajas constituyen el ejemplo de bolsa de ineficiencia a la que ningún gobierno, sea del signo que sea, ha sido capaz de poner freno. Un foco con abundantes casos de fraude a mitad de camino entre las áreas de Sanidad y de Empleo, que los sindicatos han tratado siempre de mantener blindado con el peregrino argumento de que hacer lo contrario permitiría las tropelías de los empresarios.