La pensión se calcularía tomando como referencia todos los vericuetos de una carrera: trabajos a tiempo parcial, excedencias o reducciones de jornada, mucho más frecuentes entre las trabajadoras.

La semana pasada saltaba a los medios de comunicación la noticia de que el PP había propuesto a la Comisión del Pacto de Toledo ampliar el periodo de cálculo de la pensión a toda la vida laboral de forma voluntaria y que los trabajadores puedan excluir un determinado número de años, no concretado por el momento, en los que tengan menores bases de cotización. La medida la adelantó ayer la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en una entrevista con TVE.

La propuesta, según se explicó en un principio, beneficiaría especialmente, a aquellos trabajadores que cotizaron más al principio o a la mitad de su vida laboral, pero no al final de la misma. Con la medida “voluntaria”, a efectos del cálculo de la pensión, se computaría toda la carrera laboral y no sólo los últimos años como ocurre en la actualidad, lo que mejoraría la cuantía de la prestación.

Así se mencionó por parte del Ministerio a algunos colectivos de este grupo que se vería más beneficiado, como los trabajadores despedidos en los últimos años de su carrera profesional y los que se vieron forzados a trabajar como autónomos en los años de la crisis ante la falta de empleo.

La cara oscura de la propuesta

Pero parece que con el paso de los días se le está viendo la cara oscura, y es que de aprobarse sin más, muchas mujeres podrían salir perjudicadas.

¿Qué supone exactamente la medida? Lo que sabemos hasta ahora es una línea general, pero faltan detalles que permitan conocer con exactitud su calado. En principio, supondría que la pensión de una persona se calcularía teniendo en cuenta los salarios y cotizaciones de toda la vida laboral. Aunque Báñez dijo que se trataría de algo voluntario (es decir, cada persona decidiría si su pensión se calcula con los últimos 21 años –un periodo que va a ir aumentando conforme se aplique la reforma de las pensiones– o con toda su vida laboral), fuentes del Pacto de Toledo aseguraron que la propuesta del PP apostaba sencillamente, por ampliar para todo el mundo el cómputo a toda la carrera.

Este cambio se justifica por la necesidad de ayudar a las personas que, en los últimos años de su vida laboral, se han quedado en paro, una circunstancia que perjudicará su pensión. Pero tiene trampa. Al computar toda la vida laboral, la pensión se calcularía tomando como referencia todos los vericuetos que suceden en una carrera: periodos de paro, salarios bajos, trabajos a tiempo parcial, excedencias… Las mujeres, con carreras laborales con más interrupciones debido a las excedencias por cuidado y a la precariedad más elevada, podrían verse perjudicadas por esta forma de cálculo.

Y es que cuando se amplían los años para calcular la pensión más probabilidades hay de que entren en el cómputo lagunas de cotización debido a periodos de inactividad por cuidado o por falta de inserción en el mercado laboral. Se trata de una circunstancia mucho más frecuente entre las trabajadoras, ya que, por ejemplo, el 90% de las personas que se encuentran fuera del mercado laboral para dedicarse a los cuidados son mujeres. Esto, a su vez, tiende a repercutir negativamente sobre las posibilidades de reinsertarse en buenas condiciones en el empleo. Aunque no todas las excedencias o reducciones repercuten de la misma manera en la cotización, si suponen en muchos casos una merma para quien las coge.

Actualmente, las lagunas de cotización se ‘rellenan’ con una cantidad similar a la base del salario mínimo interprofesional: los últimos 24 meses de inactividad que se encuentran se computan con una cotización similar a la del SMI, y el resto de laguna, si la hay, computa como la mitad del SMI.

Un ejemplo. María se jubila este año con 65 años y para su pensión se tendrán en cuenta los últimos 21 años cotizados, es decir, su carrera desde que tenía 44 años. En su caso, se trata de un periodo en el que, aunque no con el mejor sueldo de su carrera, ha trabajado de forma continua. Si su pensión se calculara sobre toda su vida laboral tendría en cuenta tanto los cuatro años de excedencia que cogió para el cuidado de sus hijos como los otros seis que se acogió a una reducción de jornada. Parte de ese periodo sí le cotizará como su salario anterior, pero otra parte no, lo que afectará a su pensión.

Más tiempo parcial y reducción de jornada

La vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, insiste en el impacto especialmente negativo que esta medida tendría sobre las mujeres. “Las mujeres cogemos mayoritariamente las excedencias y tenemos más incidencia de trabajo a tiempo parcial. Cuanto más amplías el cómputo a toda la vida laboral más probabilidad hay de que entren estos periodos”, dice.

Antoñanzas habla de introducir coeficientes que reduzcan la desigualdad en el cobro de las pensiones, aunque teniendo en cuenta que deben “corregir pero no reproducir” los roles de género. Esto es, que establecer un coeficiente para reducir el impacto de las excedencias en el cálculo de la pensión no sirva para mantener en el tiempo la desigualdad en los cuidados: ellos trabajan, ellas se cogen los permisos.

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid Santos Ruesga subraya que ampliar el cómputo a toda la vida laboral “perjudica a todo el mundo”, pero admite que por la mayor incidencia de las reducciones de jornada o del tiempo parcial en las mujeres tendría más efecto en sus pensiones. No sería así si, como sugirió la ministra pero no se ha concretado, se pudieran elegir los años que se tienen en cuenta para computar la pensión. En ese caso, cada persona podría elegir lo que más le conviniera. Aún así, y debido a las “carreras de cotización más cortas” de las mujeres, las trabajadoras tendrían más difícil que en sus más de 20 años cotizados necesarios para calcular su pensión no entraran o bien lagunas o bien tiempo parcial, reducción de jornada o empleo precario.