La recaudación por este incremento rondará los 800 millones al año, pero es el inicio de un proceso para eliminar progresivamente los topes de las cotizaciones

La base máxima de cotización de la Seguridad Social subirá un 8,6% el próximo año, con lo que pasará de los 4.139,40 euros mensuales actuales a 4.495 euros (54.000 euros anuales), según el incremento recogido en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 presentado ayer en el Congreso de los Diputados.

Esta base es, por tanto, la máxima retribución salarial a la que se aplican los tipos de cotización para determinar la cuantía que empresas y trabajadores aportan mensualmente a la Seguridad Social para el pago de pensiones y bajas médicas. Elevar esta cuantía salarial máxima sujeta a la tributación de las cotizaciones supone ampliar la recaudación del sistema, ya que los tipos, que son un porcentaje, se aplican sobre bases más amplias. Además, son los empresarios los que abonan la mayoría de las cotizaciones sociales por sus trabajadores, por lo que este incremento, afecta a aquellos que tienen empleados con un salario bruto de unos 4.495 euros (alrededor de 54.000 euros anuales) o más.

Este aumento es más elevado de lo habitual, pero se corresponde con la intención del Ejecutivo de ampliar estas bases máximas de manera progresiva hasta eliminar su tope, de forma que todas las cantidades dinerarias que reciba un trabajador estén sujetas a cotizar a la Seguridad Social. Este proceso de eliminar los topes de cotización se conoce como “destope de las bases máximas” y el equipo del Ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, lo pretende incluir en la segunda y última fase de la reforma de pensiones que se debe cerrar antes de fin de año.

El destope de las bases máximas o, en este caso, su aumento, supone que la Seguridad Social ingresará más por los trabajadores que más cobran. No obstante, este incremento de la recaudación rondará los 800 milones, según las fuentes consultadas, lo que representa apenas el 4,5% de la subida de ingresos prevista para el próximo año.
El impacto de cualquier subida de bases sobre las cuentas de las empresas y, por ende, sobre el empleo ha hecho que el Gobierno planee la eliminación total de los topes salariales a la hora de cotizar para un plazo largo de aproximadamente 30 años. Este proceso se verá también acompañado de un aumento gradual de las pensiones máximas, aunque, según ha especificado Escrivá en varias ocasiones, no en la misma proporción.

En cuanto a las bases mínimas (la cuantía salarial más baja sujeta a cotización a la Seguridad Social) subirán por ley lo mismo que lo haga el salario mínimo interprofesional, con lo cual no se conocerá cuánto aumentan hasta que a finales de año el Gobierno decida cuánto sube la renta mínima tras escuchar a los agentes sociales.

En 2022 la base mínima de cotización es de 1.166,7 euros al mes.