El Alto Tribunal permite que el permiso retribuido no tenga que comenzar necesariamente en el momento del hecho causante, facilitando una gestión más eficaz de la asistencia a familiares.
El Tribunal Supremo ha introducido una interpretación más flexible sobre el disfrute del permiso retribuido de cinco días para el cuidado de familiares, regulado en el artículo 37.3 b) del Estatuto de los Trabajadores. En su sentencia nº 126/2026, de 4 de febrero, el Alto Tribunal establece que el inicio de este permiso no tiene por qué coincidir necesariamente con el momento exacto en que se produce el hecho causante, como una hospitalización o enfermedad grave de un familiar.
Esta decisión supone un cambio relevante en la aplicación práctica de este derecho laboral, ya que permite a los trabajadores organizar el permiso de forma más racional en función de cuándo sea realmente necesaria su asistencia.
Una interpretación más flexible del permiso retribuido
Hasta ahora, muchas empresas venían interpretando que el permiso debía comenzar de forma inmediata tras producirse el hecho que lo motivaba, normalmente el primer día laborable posterior al suceso. Sin embargo, el Tribunal Supremo considera que esta interpretación puede resultar excesivamente restrictiva y no siempre permite cumplir la finalidad del permiso.
La sentencia señala que ni el Estatuto de los Trabajadores, ni la normativa europea, ni los convenios colectivos establecen expresamente que el permiso deba iniciarse obligatoriamente en el mismo momento en que ocurre el hecho causante.
Por ello, el Alto Tribunal concluye que el trabajador puede organizar el inicio del permiso en función de las necesidades reales de asistencia, siempre dentro de un marco razonable.
El origen del conflicto judicial
La resolución del Tribunal Supremo confirma una sentencia previa de la Audiencia Nacional dictada en 2024 en un conflicto colectivo planteado por los sindicatos CCOO, CSIF y UGT frente a varias empresas del Grupo RACE.
El debate se centraba en determinar si el permiso debía disfrutarse necesariamente de forma inmediata o si podía iniciarse en otro momento posterior cuando la presencia del trabajador fuese realmente necesaria para atender al familiar.
El Supremo respalda la interpretación más flexible, señalando que vincular de forma automática el permiso al momento exacto del suceso puede impedir que el trabajador preste una asistencia efectiva.
Qué dice el Estatuto de los Trabajadores
El artículo 37.3 b) del Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho a cinco días de permiso retribuido en caso de:
- Accidente o enfermedad grave de un familiar.
- Hospitalización.
- Intervención quirúrgica sin hospitalización que requiera reposo domiciliario.
Este permiso se aplica a familiares hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad, lo que incluye, entre otros, a padres, hijos, abuelos, hermanos o suegros.
Consecuencias prácticas para empresas y trabajadores
La nueva interpretación del Tribunal Supremo implica varios cambios relevantes en la gestión de estos permisos:
- El inicio del permiso no tiene que coincidir obligatoriamente con el hecho causante.
- Los trabajadores pueden organizar su disfrute en función de las necesidades reales de cuidado.
- Las empresas deberán analizar cada caso teniendo en cuenta la finalidad del permiso: garantizar la asistencia al familiar.
En definitiva, esta sentencia refuerza el carácter del permiso como una herramienta de conciliación y apoyo familiar, permitiendo que se utilice de forma más adaptada a la realidad de cada situación.
La resolución establece además un criterio jurisprudencial que previsiblemente será aplicado por tribunales y empresas en la gestión de este tipo de permisos laborales.