Banco Sabadell, Banco de Santander, CaixaBank y BBVA han puesto en marcha líneas de liquidez extraordinarias para anticiparse a las necesidades de las pymes como consecuencia de la ralentización de la actividad económica por el coronavirus.

Las medidas restrictivas adoptadas para contener la propagación del coronavirus van a provocar, si no un parón, sí una fuerte desaceleración de la economía. La caída de la actividad hace prever una merma de ingresos y dificultades para las empresas, sobre todo pymes, de los sectores más afectados por la pandemia, como el turismo, la hostelería, el transporte y los servicios.

De hecho, y a la espera de que las autoridades nacionales y europeas tomen medidas al respecto, los bancos españoles han comenzado a ofrecer a sus clientes líneas de liquidez y otras soluciones financieras a la vista de un repunte de los créditos impagados.

Banco Sabadell, por ejemplo, ha puesto en marcha un plan interno por el que ha dado orden a 3.400 gestores de la entidad de contactar con aquellos comercios y pymes que son sus clientes y puedan verse impactados económicamente por la crisis del coronavirus para conocer sus necesidades de financiación en esta situación y ofrecerles alternativas para evitar una eventual situación de morosidad. «La idea es anticiparnos para que no se llegue precisamente a esa situación», señalan desde la entidad.

Entre las soluciones que contempla el grupo presidido por José Oliu para sus clientes está, en primer lugar, una línea de liquidez de 15.000 millones de euros para esos clientes. Ahora bien, llegado el caso, ese plan contempla también que el banco negocie caso por caso un incremento del periodo de carencia en la amortización de los préstamos e incluso refinanciar o renegociar las condiciones de los créditos concedidos.

En esta misma línea, el Santander, el otro grupo financiero con mayor cuota de mercado en el segmento de pymes junto al Sabadell, anunció el pasado martes que pone a disposición de esas empresas créditos preconcedidos a un año por 20.000 millones para paliar sus dificultades de caja a corto plazo. Ahora bien, la entidad avanzaba también que el banco va a «analizar en detalle cualquier necesidad de financiación que puedan tener sus clientes», lo que a futuro apunta a medidas como renegociaciones.

Caixabank anunció ayer 25.000 millones en préstamos preconcedidos a amortizar en dos años para autónomos, microempresas y pymes destinados básicamente a operaciones de circulante. BBVA, por su parte, ha puesto también 25.000 millones a disposición inmediata de las pymes y autónomos clientes del banco.

Con el anuncio de estas líneas de crédito las grandes entidades financieras del país buscan comunicar a sus clientes que en caso de apuros sus entidades tienen suficiente liquidez disponible para prestarles. Ahora bien, fuentes del sector financiero explican a ABC que, más allá de esa liquidez, lo necesario y efectivo son las medidas que adopten al respecto las autoridades nacionales y europeas.

Las autoridades, clave

En concreto, la banca considera que junto a esas líneas de liquidez y soluciones financieras que adopten los bancos privados, serán decisivos los préstamos blandos concedidos por organismo públicos como el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), así como laposible financiación procedente de organismos multilaterales.

En este sentido, está previsto que, dentro de la batería de medidas que hoy mismo apruebe el Consejo de Ministros extraordinario dentro de su plan de choque, el Gobierno dé luz verde a nuevas líneas de créditos del ICO para las empresas afectadas, ademas de posibles moratorias fiscales, todo ello para evitar las tensiones de liquidez en los negocios.

Lo que se busca evitar facilitando la financiación a empresas es, por un lado, una oleada de los impagos, y por otro una restricción crediticia como la que ocurrió tras la crisis financiera de 2008. La asunción del riesgo en las operaciones de crédito por parte de organismos públicos como el ICO o las garantías estatales es más sencillo que aprobar una moratoria en el pago de los créditos, como acaba de hacer Italia.

Normativa contable

Es más, desde el sector financiero español explican que cualquier medida destinada a aplazar la amortización de los préstamos o incentivar la financiación en las actuales circunstancias debería articularse mediante una adaptación de la contabilidad bancaria a nivel europeo.

La actual normativa obliga a las entidades a elevar sus provisiones de forma inmediata ante la previsión de pérdidas en los clientes, lo que llevaría automáticamente a los bancos a ser más restrictivos al dar crédito. Por tanto, para evitar que se cierre el grifo del crédito en un contexto de mayores impagos, la banca necesitaría que el Banco Central Europeo (BCE) relajase la norma.

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