Se reducen un 24%, la mayor caída de la historia, hasta niveles no vistos en la última década, mientras suben ligeramente las pagadas

La entrada en vigor del registro horario, una medida polémica aprobada por el Gobierno en uno de sus últimos viernes sociales que no contentó ni a empresarios ni a sindicatos, va a cumplir el próximo 12 de noviembre medio año de vida. Sin embargo, desde el Ejecutivo se niegan a hacer por el momento un balance y lo posponen para principios del próximo año.

Pese a ello, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, sí dejó caer en unas declaraciones recientes que «posiblemente» la reducción del número de horas extraordinarias que refleja la última Encuesta de Población Activa (EPA) –­la primera que contabiliza un trimestre completo desde su puesta en marcha– sea consecuencia de esta nueva obligación por parte de los empresarios de controlar la hora de entrada y de salida de los trabajadores, que tiene como principal objetivo aflorar esa cantidad ingente de horas de más que hacen los empleados sin, muchas de las veces, recibir nada a cambio.

Pues bien, en este tercer trimestre del año se realizaron casi 630.000 horas extra menos a la semana que el anterior, hasta situarse en 5,39 millones, el nivel más bajo de los dos últimos años y la mitad de las que se hacían antes de la crisis, cuando a principios de 2008 se superaban los 10 millones. Además, suman ya tres trimestres consecutivos de caída interanual.

Pero lo que resulta aún más llamativo es el fuerte desplome que experimentaron las horas extra no pagadas, hasta el punto de que es el mayor de toda la serie histórica, que se inicia en 2008. Así, de esos casi 5,4 millones de horas de más contabilizadas, un total de 2,22 millones –lo que supone cuatro de cada diez– ni se pagaron, ni se cotizaron a la Seguridad Social ni se tributaron por ellas, lo que ocasiona una importante pérdida en las arcas del Estado. Representa un recorte del 23,7% respecto al trimestre anterior y, aunque bien es verdad que tradicionalmente en el tercer trimestre del año se reducen, se trata de la mayor disminución desde que hay registro y las sitúa a niveles nunca vistos con una excepción puntual en el año 2010, cuando en plena crisis económica se situaron también en los 2,2 millones.

Por el contrario, sí han subido ligeramente las horas extra remuneradas hasta superar los 3,17 millones a la semana, lo que supone un aumento del 2%, que tiene más valor porque en verano lo normal es que bajen.­

Posturas contrarias

«Las empresas se están ya autorregulando», explicó Valerio, aunque se mantuvo cauta en confirmar una relación causa-efecto del desplome de horas extra en este último trimestre con el registro horario y sostuvo que aún es pronto para hacer una evaluación formal. Sí lo tiene muy claro la patronal de los empresarios, que considera que «todo responde a la desaceleración económica y no tiene nada que ver con la implantación del registro de jornada». La directora de Empleo de la CEOE, Rosa Santos, afirmó a este periódico que se debe «con total seguridad al enfriamiento de la economía», que hace que «haya menos actividad». A su juicio, la mayor parte de compañías ya estaban cumpliendo con el horario pactado y defiende que esta medida «hubiera sido más eficaz» si se hubiera encaminado a las empresas o sectores incumplidoras, y no de forma generalizada.

Discrepa de esta opinión Ana Ercoreca, presidenta del Sindicato de Inspectores de Trabajo, quien sí cree que hay una relación directa entre la fuerte disminución de las horas extra y la entrada en vigor del registro de jornada. «Creo que está siendo efectivo porque ha cuestionado tanto a empresas como a trabajadores», precisa, en sintonía con UGT, que defiende que los datos de la última EPA «refrendan la importancia de la ley del control horario contra el fraude laboral», que tiene un elevado coste para el país, ya que los trabajadores dejan de ingresar 2.300 millones de euros al año y a su vez la Seguridad Social deja de cotizar unos 650 millones. El sindicato recuerda que, de no realizarse esas horas extra, se podrían crear 180.000 empleos a tiempo completo.

Según CCOO, «el hecho de que la medida exista está teniendo una repercusión en positivo», ya que posibilita que los trabajadores puedan reclamar los excesos de jornada, «cosa que antes no era posible»

También CC OO considera que «el hecho de que la medida exista está teniendo una repercusión en positivo», ya que posibilita que los trabajadores puedan reclamar los excesos de jornada, «cosa que antes no era posible». Sin embargo, Mari Cruz Vicente, secretaria de Acción Sindical de la organización, incide en que «no se ha avanzado lo suficiente» en la implantación del registro de jornada y hay «pocos» procesos de negociación abiertos, aunque sí reconoce que «se ha establecido algún mecanismo de control».

Desde la patronal, no obstante, aseguran que se está cumpliendo de forma mayoritaria. La inspección, por su parte, confirma que está actuando –­aunque no constan multas por el momento– y que sí notan «una concienciación» por parte de empresas y trabajadores.

Información: EL COMERCIO