Ni las empresas ni los trabajadores tendrán que solicitarlo de nuevo, según las condiciones que siguen pactando el Gobierno y los agentes

Los ERTE se prorrogarán de forma automática hasta el próximo 31 de mayo, de forma que ni las empresas ni los más de 755.000 trabajadores que actualmente están afectados por una suspensión de empleo a consecuencia de la covid-19 tendrán que volver a solicitarlo en caso de que en febrero tengan que mantenerlo. El objetivo es aligerar los procedimientos para que no se produzcan de nuevo colapsos en el SEPE, según confirmaron a este periódico fuentes cercanas a la negociación.

El Gobierno se volvió a reunir este lunes con los agentes sociales y, aunque no se logró cerrar el acuerdo, se sigue avanzando en un «clima de entendimiento» –según apuntaron desde los ministerios de Trabajo y Seguridad Social– en consensuar cómo quedarán los expedientes de regulación de empleo hasta el 31 de mayo. Éste es uno de los puntos que ya se han zanjado: el plazo, aunque el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, criticó este lunes que el Ejecutivo vuelva a poner fecha de finalización, cuando lo que habría que hacer es «poner fecha de revisión, no de caducidad».

Las condiciones de los nuevos ERTE serán prácticamente similares a las anteriores, con muy pocas variaciones, explicaron a este periódico fuentes del Ministerio, que se mostraron optimistas de cara a cerrar los flecos que quedan en la nueva reunión que tendrán el próximo jueves, ya que se han fijado como plazo el 15 de enero para así no apurar –como ya es habitual– las negociaciones hasta el último momento.

Dos son los escollos para la nueva prórroga. Las cotizaciones a la Seguridad Social vuelven a ser el caballo de batalla, ya que desde la patronal defienden que hay que tratar de exonerar a las empresas del pago del 100% de las cuotas de los trabajadores en ERTE, puesto que están ahora en una situación mucho más complicada que al principio de la pandemia. En la actualidad, dependiendo del tipo de expediente, la exoneración oscila entre el 70% y el 100% y no se esperan grandes cambios a este respecto.

El otro escollo está en la actual cláusula de mantenimiento del empleo por parte de las empresas acogidas a un ERTE. Así no podrán despedir a ningún trabajador en los seis meses posteriores a su reactivación so pena de tener que devolver las exoneraciones de toda la plantilla. El Ministerio de Trabajo y los sindicatos son reacios a cambiar esta condición, pero la patronal exige que se suavice o se interprete de otra forma, ya que la situación ha cambiado y habrá empresas a las que no les quede otro remedio que hacer ajustes para poder sobrevivir. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, pidió así que las compañías tengan que devolver solo las cuotas de los empleados que despidan y no las de todos los que se han acogido a un ERTE.

Por otro lado, los trabajadores conservarán en principio los mismos derechos y seguirán cobrando el 70% de la prestación y se mantendrá el ‘contador a cero’. También se prorrogarán las ayudas a las personas fijas discontinuas.